Encuentros 3
«Como baristas, nuestra labor es saber calibrar lo amargo de la vida.
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En el «yo», la salud puede raspar nuestra garganta; por ello, nos cuidamos con ejercicio y tranquilidad, honestidad y abertura en lo mental, para que la vida se sienta ligera y afrutada en boca.
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En el mundo de las «cosas», la realidad ofrece resistencia a nuestros deseos y voluntades. Hay que aprender cómo esas realidades se despliegan en leyes y teorías: en conocimientos. Así la mano puede transformar una baya y hacer un sabroso café; si no al primer, al segundo intento.
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En el mundo del «otro», el pensamiento se torna opaco en una mente ajena. Dialogar y sacar en claro es como el agua disolviendo el café: dos sustancias comparten sus elementos con delicadeza y empatía.
Saber calibrar es conocer y aprender que la realidad es una resistencia con la que medirse y examinarse, para sacar un shot de café intenso y dulce, y disfrutarlo. Y para ello existe el cuidado, el conocimiento y la empatía para calibrar y seguir calibrando…»